Andrés Moreno



El pasado 14 de marzo nos dejó, a los 76 años, el físico y cosmólogo británico Stephen Hawking, considerado, sin tener un Nobel, uno de los científicos más importantes del siglo XX desde Albert Einstein. Nos tenemos que remontar al 8 de enero de 1942 para comenzar a hablar sobre “Einstein”, apodo que recibió Hawking por parte de sus compañeros de clase por su facilidad para comprender la ciencia. Lo que es la vida, su coeficiente de 160, coincide con el del físico alemán.

 

Stephen parecía predestinado a convertirse en un gran científico desde el mismo día de su nacimiento. Nació en Oxford (Inglaterra), curiosamente 300 años después de la muerte del astrónomo italiano Galileo Galilei, marcando un antes y un después también en la astronomía, entre otros campos que dominaba. Creció en una familia de intelectuales en el que su madre, Isobel Walker, realizó estudios de Filosofía, Política y Economía y su padre, Frank Hawking, fue catedrático del University College de Oxford y médico experto en la investigación de enfermedades tropicales. Fue el mayor de cuatro hermanos, tuvo dos hermanas menores llamadas Philippa y Mary, y uno adoptivo, Edward.

 

 

Creció en la ciudad de St. Albans, Hertfordshire (Londres), donde en 1950, la familia se tuvo que mudar al nombrar a su padre Jefe de la división de parasitología en el Instituto Nacional de Investigación Médica. Allí realizó sus estudios de Bachiller, y cabe destacar que fue un estudiante mediocre, como en su día lo fueron grandes pensadores de la historia como Miguel de Unamuno, Thomas Edison o Charles Darwin entre los casos más relevantes. En 1959 llegó a la Universidad de Oxford y se graduó con un expediente poco brillante, pero gracias a su puntaje perfecto en los exámenes de física, logró una beca que le permitió realizar estudios de post-grado en la Universidad de Cambridge, donde se especializó en Física Teórica y Cosmología. Esta rama, capturó de verdad su interés, pues lidiaba con la gran pregunta del origen del universo. Pocos años después, en 1963, mientras estudiaba su post-grado, llegó uno de sus episodios más terribles. Con apenas 22 años, Hawking fue diagnosticado con esclerosis lateral amiotrófica (ELA), una severa enfermedad degenerativa neuromuscular. En “Breve historia de mi vida”, sus memorias publicadas en España en 2014, el físico recordaba que cada vez se sentía más patoso, algo que hizo que acudiera a que lo vieran. Señalaba que “fui al médico tras caerme por las escaleras, pero lo único que me dijo fue: Deja la cerveza”. Los especialistas le dieron solo dos años de vida, pero vivió 54 años más. La enfermedad le dejó en una silla de ruedas e incapaz de hablar sin la ayuda de un sintetizador de voz, algo que convirtió en parte de su leyenda. A partir de aquí empieza a aflorar su figura, ya que gracias a su intuición, fuerza de voluntad, apabullante inteligencia y sentido del humor, a pesar de su destructiva dolencia, le convirtieron en referente de las infinitas posibilidades de la mente humana.

 

En 1965 se casó con Jane Wilde Hawking, con la que tuvo tres hijos: Robert, Lucy y Timothy, esta etapa la definió como un punto de inflexión en su vida, a pesar de que el matrimonio se rompería más tarde en 1991. Como la vida de Hawking estaba marcada por las curiosidades, en 1995 se volvió a casar, esta vez con Elaine Mason, una de sus enfermeras y cuyo anterior esposo fue el autor de su sintetizador de voz. Su enlace duró hasta 2006.

 

 

En 1970 saltó a la fama junto con su amigo Roger Penrose, con su teoría de la singularidad del espacio-tiempo que tenía necesariamente un principio dentro de la teoría de la Relatividad General. Ambos físicos aplicaron la lógica de los agujeros negros al universo entero. A día de hoy, nadie ha podido desbancar esta idea. Según los periodistas científicos Alok Jha y Matt Hill, Hawking demostró que, llegado un punto, “todo el universo que existe y todo lo que conocemos estaba contenido en una singularidad. Esta singularidad explotó en el llamado Big Bang, el cual, al paso de miles de millones de años, formó galaxias, estrellas, planetas y todo lo que existe: según Hawking, ese fue el principio del universo”.

 

En 1974, fue uno de los más jóvenes en ser elegido miembro de la Royal Society of London, la sociedad científica más antigua de Reino Unido y una de las más antiguas de Europa. Este mismo año calculó que los agujeros negros debían de crear y emitir térmicamente partículas subatómicas, lo que actualmente se conoce como Radiación de Hawking, hasta que gastan su energía y se evaporan.

 

Entre sus libros divulgativos sobre ciencia, destaca -Breve historia del tiempo: del Big Bang a los agujeros negros- (1988) que estuvo en la lista de bestsellers del The Sunday Times durante 237 semanas. En este libro exploraría su idea de que la ciencia descubriría algún día “la teoría del todo”. –Brevísima historia del tiempo- de 2005 junto con Leonard Mlodinow, en la que trató de explicar de la manera más sencilla la Historia del Universo, motivo por el cual se le conoció como “El historiador del tiempo o del universo” y –El universo en una cáscara de nuez- de 2001.

 

Durante 30 años, desde 1979 hasta su jubilación en 2009, fue el profesor Lucasiano de la Universidad de Cambridge, título que ostentó antes Isaac Newton, el padre de la física, por lo que se considera uno de los puestos académicos más prestigiosos del mundo .

 

 

Su vida quedó plasmada en una película llamada – La teoría del todo- dirigida por James Marsh y el mismo Hawking. Se estrenó en noviembre de 2014 y fue nominada a cinco premios Óscar.
El 14 de marzo, fallecía en su casa de Cambridge, según un comunicado divulgado por su familia. Si al principio del artículo llamaba la atención el apodo de sus compañeros de Einstein con el coeficiente de ambos, para más inri la fecha de su muerte coincide con el día del nacimiento de Albert Einstein y el Día del número “Pi”, cosas de genios que no tiene explicación. Sus cenizas descansarán en la abadía de Westminster, en Londres, cerca de la tumba del físico y matemático inglés Isaac Newton y de Charles Darwin. El profesor Hawking no sé si estaría de acuerdo con mis palabras, pero como dice el refranero español: “Dios los cría y ellos se juntan”. Por otra parte, el próximo 31 de marzo, se celebrará un funeral privado en la iglesia Great St Mary de Cambridge, con familiares, compañeros y amigos del físico.

 

Tu corazón se ha apagado, pero tu legado se queda para el resto de los tiempos.
Finalmente, aprovecho para abrir un debate en su memoria: ¿Hubo un principio en el tiempo? ¿Habrá un final? ¿Es infinito el universo, o tiene límites? ¿Qué opináis, en general, de la figura de Hawking?

 

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