D . L ▲R G O

Había quedado con unos amigos para hacernos unas firmas y dar una vuelta por la zona más céntrica y concurrida de la ciudad, recuerdo que era invierno y anochecía pronto, al caer el sol hacía un frío que te congelaba las entrañas y más valía ir bien abrigado sí querías sentir tu propio cuerpo.

Serían más allá de las 22 de la noche cuando dejé mi coche aparcado en la esquina de un famoso parque del centro de la ciudad, estaba muy feliz de haber podido dejar el coche tan cerca ya que tenía toda la pintura metida en el maletero.

Me bajé de mi carruaje posando las deportivas sobre el cemento, cerré la puerta de con suavidad y mientras le daba al botón de cerrar de repente apareció T junto a R, atravesando el parque en diagonal y saltando por encima de unos arbustos, nada podía importarles menos que las normas sociales. Cruzaron la carretera con imprudencia y alegría y fueron a mi encuentro.

T llevaba consigo una bolsa llena de litronas de cerveza y me pidió guardarla en el maletero de mi coche, asentí con un gesto y la guardamos antes de ir a la parada del tren donde nos juntamos con N.

Yo llevaba conmigo una bolsa blanca con 2 sprays en su interior y T no tardó mucho en pedírmela. Cogió uno de los dos y se hizo una firma de tamaño considerable en mitad de la calle ante la incrédula mirada de los que por allí pasaban.

Acto seguido nos dirigimos de nuevo a mi coche para coger el resto de pintura y pasados unos segundos otro coche comenzó a seguirnos a paso muy lento. Empezamos a ponernos tensos, el aire se podía masticar, no miré atrás por si fuera la ley  no incitarles a que nos dieran el alto inmediatamente.

 El coche no sonaba, era eléctrico, y la mayoría de coches eléctricos de aquella época eran o taxis o coches de policía, pasado un minuto el coche nos rebaso y siguió de frente, solté un suspiro diafragmático ¡MENUDO ALIVIO!

Pero la calma duró poco.

El coche aparcó justo detrás del mío, a un metro de distancia de mi maletero.

Lo observé con recelo mientras me aproximaba, era un todoterreno plateado de alta gama con los cristales tintados, dejó el motor encendido y las luces  alumbrando a mi maletero..

 La escena me inquietaba bastante ya que tenía que coger la pintura y largarme de allí, vacilé un poco antes de acercarme para ver si se iba, pero no fue así.

Acto seguido sucedió algo insólito.

T que como de costumbre lo hacía todo con una vitalidad desmedida echó la vista al parabrisas de aquel misterioso coche, y en medio de un hilarante silencio soltó:

-CHAVALES QUE ES EL REY!!!!

Casi se puso a brincar como un simio, se podía observar en su mirada la locura y la inquietud incontrolable de un niño pequeño.

N respondió:

+ Anda T , pero cómo va a ser el rey, tienes unas cosas…

A lo que R lanza una mirada incrédula al parabrisas y voltea su cabeza hacia nosotros con el característico gesto y tono de voz que usaba cuando había una oportunidad increíble que no podíamos desaprovechar, dijo en voz baja y elocuente, como quien cuenta un secreto:

* Que sí que es el Rey tú! que es el rey!

Esta vez fui yo quien miro y efectivamente allí estaba, Felipe VI el Rey de España al volante  apuntando con sus monárquicos faros  justo al maletero de mi coche .

T le gritó hiperactivamente:

-NOS PODEMOS HACER UNA FOTO??? mientras le hacía un gesto como disparando una cámara de fotos con las manos.

Al observar la escena la pregunta me pareció de una subnormalidad profunda, pero acto seguido mi gesto cambio y me pareció la mejor idea del mundo, le miré esperando con ilusión una respuesta.

A lo que Felipe VI, parapetado tras el volante con ambas manos sobre el mismo, inmerso en la sombra y la seguridad de su coche nos hizo un gesto absolutamente discreto y elegante.

Puso un semblante serio y solemne y levantó la mano derecha a la altura de su cara para hacer con el dedo índice un gesto de negación dirigido a T.

Visto lo visto mi ilusión decayó, así que abrí mi maletero delante de él para coger la pintura e irme.

¡Y de pronto entró en escena un coche Burdeos a TODA VELOCIDAD!!

Frenó rápido a mi altura y salieron dos tíos de él a velocidad máxima dirigiéndose hacia mí con agresividad, pensé que uno de ellos iba a saltar por encima de su propio capó para llegar hasta mí.

Al ver  que no llevaba nada peligroso en el coche retrocedieron para abrir una de las puertas traseras, ¿ y a que no adivináis quién salió de ahí?

¡SALIÓ LA REINA LETICIA!

No me podía creer lo que estaba viendo, un día cualquiera pintando en un lugar cualquiera y con esas me encontraba. Cogí la pintura, cerré el maletero y me aleje con cierto suspense en el cuerpo, a lo que Leticia entró en el coche del rey y aceleraron rápidamente saliendo de aquel lugar con absoluta discreción escoltados por el coche de incógnito.

Al menos estaba contento de que las imprudencias de T no me hubieran jugado una mala pasada.

Al día siguiente creo recordar que fue, dejé mi coche aparcado justo en el mismo lugar, hacía una sensación térmica de bajo cero. Mi intención era presentarme un lunes de invierno a las 12 de la noche en el centro de la ciudad aprovechando que no habría casi nadie por la calle para pintarme un cierre (chapa metálica de un comercio) en una zona céntrica  y peatonal. Era un lugar que me daba mucho respeto y más a aquellas horas.

Recuerdo que saqué la pintura del maletero tiritando de nervios y de frío, “me iba a enfrentar sólo al peligro una vez más”. Allí no había casi nadie, me dirigí al lugar elegido, una plaza peatonal gigante presidida por un edificio inmenso custodiado por dos coches de guardia civil.

El cierre que quería pintar con mi nombre estaba justo en la esquina y caía en ángulo muerto con la policía por lo que tendrían que prestar mucha atención para verme.

Me di un par de paseos por la zona, era la una de la madrugada, podía notar como la afluencia de gente disminuía por la acera de enfrente pasó una mujer súper abrigada con un bolso de tamaño considerable y cuando estuvo los suficientemente lejos me acerque a un cubo de basura cercano, lugar en el que guardé la pintura para que si me pillaban pintando que no me cazaran con todo el equipamiento.

Cogí un spray de color plateado, le puse el trazo más gordo que había y me puse a rellenar el cierre de arriba a abajo mirando de reojo a mi alrededor.

El bao emanaba de mi cuerpo como una estufa a punto de estallar, los dedos al aire libre se me congelaban y dolían, todavía puedo recordar esa sensación,  estaba escandalosamente nervioso, el pulso me iba a mil y paraba la actividad cada vez que se aproximaba alguien, como un ratón cerca de su queso.

 Finalmente terminé de rellenarlo, así que giré la esquina para ir a por el color negro, sin embargo y para mi sorpresa alguien había llegado al cubo de basura antes que yo, era un oficial de Policia, dirigiéndose hacia mí.

La sangre se me congeló dentro de las venas y sentí una descarga de alto voltaje recorriendo mi cuerpo que por poco me deja petrificado como una gárgola.

Nos miramos fijamente, y justo en ese momento mi cuerpo dejó de pertenecerme, “el animal” volvió a apoderarse de mí y me transformé en un ser oscuro y escurridizo. En ese estado era más fuerte, más rápido y más ágil que cualquier persona.

Antes de que pudiera darme cuenta mis piernas comenzaron a caminar en otra dirección, no podía controlarlas; hicieron un suave giro hacia la izquierda distanciándome rápida y discretamente de la escena, mi mano derecha guardó el spray dentro del bolsillo del abrigo, mientras tanto yo permanecía secuestrado dentro de mi propio cuerpo sentado en una silla mental amordazado, incapaz de articular palabra o pensamiento alguno.

Podía escuchar con pavor los pasos de aquel tío detrás mía.

COMENZÓ UNA PERSECUCIÓN.

Al cruzar el punto muerto de la esquina que nos separaba mi cuerpo empezó a desplazarse a una velocidad sobrehumana, mis piernas comenzaron a dar zancadas cada vez más prolongadas, galopando ferozmente como un caballo salvaje sobre el pavimento.

El tipo corría detrás de mi  a toda velocidad.

¡Miré a mi alrededor, estaba todo lleno de cámaras, parecía una pesadilla, conocían mis intenciones desde el principio!!!

Recorrí 200 metros a la velocidad del sonido, bajé unas escaleras de un salto, atravesé la carretera, llegue al parque donde tenía aparcado el coche chorreando de sudor y atravesé los arbustos como un rinoceronte perseguido por furtivos mientras me quitaba el sudor de los ojos.

¡El parque estaba iluminado como un campo de fútbol, justo al lado de la  gran fuente que lo presidía había otro policía uniformado con los brazos en jarra mirándome con ira, me estaba esperando!!!

VOLVÍ A PONER MI CUERPO AL LÍMITE EN UNA HUIDA VERTIGINOSA.

Atravesé los setos con la cabeza y salté una valla de metro y medio a galope, pensé que saldría volando.

Seguí corriendo en línea recta introduciéndome de lleno en una calle toda llena de cámaras, esto no podía estar pasándome a mí, pensé.

En torno a la mitad de la calle no pude soportar el ritmo, aminoré la marcha, pensé que estaba fuera de peligro, mire detrás de mí  y tuve una visión escalofriante:

 Había otro policía más  persiguiéndome a unos 50 metros de distancia, habían tejido una red mortal para pescarme. Pensé para mis adentros:

-Dios, si es verdad que existes obra un milagro y te rezaré para siempre.

Recuerdo que cogí el bote de pintura y lo tiré en el agujero de un árbol en un intento de aligerar la carga,  llegué de nuevo a la esquina ,momento en el que mis piernas comenzaron a moverse como una locomotora de potencia ilimitada y “el animal” que había tomado posesión de mí estaba echando carbón al motor demoniacamente, mientras me susurraba con su sombrío tono de voz:

-MAS VELOCIDAD, MÁS FUERZA, ¿ERES UNA NENAZA O QUÉ?

Atravesé la carretera y llegué a otro parque, me metí por la parte de atrás del mismo como una alimaña por lo oscuro y caí desplomado al suelo por la asfixia que provocaba el aire congelado al pasar por mi laringe.

Afortunadamente, no se ni como,  conseguí arrastrarme por el suelo colina arriba y me quedé rezagado detrás de unos setos que delimitaban el parque. No podía parar de mirar a mi alrededor ESTABA PARANOICO,  sabía que andaban cerca pero no sabía dónde. De pronto conseguí tomar el control de mi ser, “el animal” se había ido, ya no sentía la excitación y el vigor que generaba dentro de mí, me había salvado, pero el duro y áspero frío invernal comenzó a hacer mella en mi debilitado cuerpo, delante de mí había varios edificios de pisos, y dentro de ellos personas disfrutando la comodidad de su hogar, me moví para evitar que se me congelase el culo y escuché el sonido de la escarcha sobre la hierba haciendo “crack”. Me moría de frío, de sed y de hambre y en ese momento pensé:

-Si alguien me va a sacar de aquí esa persona soy yo mismo.

Es una frase que me suelo repetir en mi día a día.

Escuché algo justo detrás del seto en el que estaba escondido, era el olisquear de un perro y la presencia de quien le acompañaba, nunca sabré si era un policía, pero mi sexto sentido me dijo que sí asique paralicé mi cuerpo momentáneamente mientras el perro me olisqueaba , no moví ni una pestaña, ¡el frío me estaba atacando, necesitaba moverme!!. Una vez se fue el perro y pasado un tiempo prudencial di la vuelta a mi abrigo, me quité la sudadera y me la ate a la cintura para cambiar repentinamente de apariencia y me dirigí al coche para huir de aquel lugar. Recuerdo que estando al volante de camino a casa pensé:

-Anda que si el Rey supiera las cosas que acontecen en su corte…

Y me reía a solas.

Fdo:D.Largo


Suscríbete

¡No te pierdas ni una sola noticia de URBAN STREETLIFE!

account_circle
mail

Recomendado

El pasado 14 de marzo nos dejó, a los 76 años, el físico y cosmólogo británico Stephen Hawking, considerado, sin tener un Nobel, uno de los científicos más importantes del siglo XX desde Albert Einstein. Nos tenemos que remontar al 8 de enero de 1942 para comenzar a hablar sobre “Einstein”, apodo que recibió Hawking […]

¿Qué es el estilo? ¿Para qué sirve? ¿Cómo generar uno? Antes de abordar el tema diré una cosa: No pretendo sentar cátedra, ni decir “esto es la verdad” os invito a que cuestionéis todo lo que digo aquí como en el resto de posts ya que me voy a basar en mi opinión actual que […]

Comentarios

Destacado
Aquasella 2019
16 julio 2019
Suscríbete

¡No te pierdas ni una sola noticia de URBAN STREETLIFE!